¿Tiene Dios un plan?


 
Cuando somos niños, muchas veces jugamos con nuestros juguetes de forma aleatoria, explorando mientras aprendemos y no contamos con un gran plan o propósito en relación a lo que jugamos. Sencillamente, nos inventamos uno mientras seguimos jugando.

No obstante, ¿se puede imaginar a Dios haciendo algo así? ¿Acaso el Dios que es sabio, amoroso y eterno, crearía el universo sin ningún propósito? ¿Podría Él crear seres humanos sin ningún propósito?


Dios es un Dios de propósito

El Dios sabio y eterno ciertamente tiene un propósito para Su creación. El orden de la creación de Dios—desde la extensión del universo hasta la estructura microscópica de un átomo—nos sugiere que Dios es un Dios con intención y propósito.

Podemos observar la órbita terrestre anual que gira con exactitud alrededor del sol y la órbita lunar mensual que gira alrededor de la tierra. Ambas dan testimonio no sólo del orden, sino también del propósito. El lugar donde están colocados y la regularidad de sus órbitas proveen las mejores condiciones para que la vida crezca y pueda ser sustentada en la tierra con días y noches, estaciones nuevas y años nuevos. Dicho orden muestra que Dios no hace las cosas al azar o sin propósito. Dios tiene un plan para todo.

Así que, ¿qué plan tiene el Dios de propósito para nosotros, Su creación más elevada?


El plan de Dios para el hombre

Después de seis días de preparar el mejor ambiente físico, Dios llegó a la cima de Su obra en la creación: la humanidad. Anteriormente, en toda Su obra, Dios simplemente habló, y la tierra, las aguas, las plantas y los animales aparecieron. Pero a la hora de crear al hombre,Dios no solamente habló. La Biblia declara en Génesis 1:26: “Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a Nuestra imagen, conforme a Nuestra semejanza”. Como un ser de propósito, Dios Hizo al hombre de una forma muy particular: a Su imagen. ¿Por qué? porque Dios tenía un plan.

La siguiente ilustración nos ayudará a entender que significa que la humanidad sea hecha a la imagen de Dios y de qué manera esto se relaciona al plan de Dios.


Una mano y un guante

Supongamos que una persona que teje se propone hacer un guante. Debido a que su propósito es poner la mano dentro del guante, ella lo teje de cierta manera: que tenga cuatro dedos largos, un dedo pulgar y una apertura en la muñeca. En otras palabras, ella hace el guante en la forma o imagen de la mano con una apertura para que la mano entre en el guante.

Luego, la persona que teje pone su mano en el guante. Si el guante pudiera hablar, quizás diría: “esta es la razón por la cual fui hecho, ¡para contener esta mano! ahora cuando la mano se mueve yo también me muevo. Lo que hace la mano, yo también lo hago. ¡Fuimos hechos el uno para el otro!”

Asimismo, nosotros, (el guante) fuimos hechos a la imagen de Dios a fin de que Dios (la mano), pudiera vivir en nosotros. Al vivir en nosotros, Su vida llega a ser nuestra vida. Así como la mano y el guante, cualquier cosa que Dios lleve a cabo, lo hacemos en unidad con Él. Expresamos al Dios que vive Su vida en nosotros, y lo manifestamos a todo el que se encuentre en nuestro alrededor.


Dios tiene un propósito para su vida

El plan elevado de Dios para nuestras vidas es que lo tomemos como nuestra vida y lo vivamos para expresarlo.

Ciertamente, a Dios le interesa lo que estudiemos en la escuela, que tipo de trabajo tengamos, con quién debemos casarnos y en dónde debemos vivir. Sin embargo, a Él no le interesan estas cosas si no tienen un propósito. El propósito e interés que Dios tiene por los detalles de nuestra vida encajan con la visión más amplia de Su propósito eterno, el cual es expresar al Dios que vive en nosotros y que ha llegado a ser nuestra vida.

Si estamos vacíos y sin Dios, o si no vivimos una vida para ganarle o expresarle, pueda que nos agrade tener el cónyuge “correcto” o carrera y casa “correctas”, no obstante, no logramos el objetivo. El propósito que Dios tiene para nosotros permanece frustrado, y nosotros también nos sentimos frustrados debido a que Su propósito es por el cual fuimos creados.

Aunque los detalles de nuestra vida son todos distintos, en realidad, el plan de Dios es igual para cada uno de nosotros. Independientemente de nuestras circunstancias distintas, en nuestro diario vivir, mientras conducimos nuestros vehículos, conversamos con nuestros familiares o laboramos en nuestros trabajos, Dios desea vivir en nosotros a fin de que Él se pueda expresar a través de nosotros en nuestras vidas.

Esta es una oración breve que podemos orar para agradecer a Dios por habernos creado con dicho propósito maravilloso:

“Querido Señor, Gracias por mostrarme que Tu plan para mi vida es más grande que lo que deseo estudiar, con quien me debo de casar o en dónde debo de vivir. Gracias Señor, por incluirme en Tu plan eterno. Gracias por hacerme a Tu imagen para que sea lleno de Ti y pueda expresarte. Lávame Señor y lléname contigo mismo. Señor Jesús, te amo”.

 
 


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