¿Cuál es el mejor momento del día para pasar tiempo con el Señor Jesús?


 
Cada mañana cuando nos levantamos, tenemos la opción de elegir cómo comenzar nuestro día. Veamos dos posibles situaciones:

Situación hipotética 1: suena el despertador, se levanta de la cama, comienza a arreglarse y ya está ansioso por el día que le espera. Mientras desayuna de prisa, se pone al día con las noticias, los mensajes de texto y los correos electrónicos. Finalmente sale apresuradamente por la puerta, absorto en su lista de quehaceres.

Situación hipotética 2: usted oye el despertador e inmediatamente dice: “Señor Jesús, te amo”. Se levanta de la cama y pasa un tiempo hablando con el Señor en oración y leyendo Su Palabra. Refrescado y nutrido por Su Palabra, usted se siente fortalecido y suministrado para enfrentar los desafíos del día.

Probablemente todos preferiríamos la segunda situación. Nuestra vida espiritual se beneficiaría grandemente y quizás hasta cambiaría drásticamente si comenzáramos cada día pasando tiempo con el Señor Jesús. Pero establecer un hábito requiere algo más que una inspiración fugaz; sería de gran ayuda ver por qué vale la pena. En esta entrada, veremos tres razones por las cuales es crucial pasar tiempo con el Señor, y cúal es el mejor momento del día para hacerlo.


1. Nuestra salud espiritual depende de ello

Podemos esperar estar físicamente saludables sólo si comemos suficiente comida todos los días. Aunque podamos obtener rápidamente algunas calorías comiendo un dulce, es mucho mejor para nuestra salud si dedicamos tiempo para comer una comida nutritiva. De la misma manera, podemos esperar estar espiritualmente saludables sólo si tomamos tiempo diariamente para alimentarnos de la Palabra de Dios en oración y comunión con Él.


2. Nuestro crecimiento espiritual depende de ello

En 1 Pedro 2:2 dice: “Desead, como niños recién nacidos, la leche de la palabra dada sin engaño, para que por ella crezcáis”. Así como los bebés necesitan comer diariamente para crecer físicamente, nosotros necesitamos comer alimento espiritual todos los días para crecer en el Señor. Al pasar tiempo con Jesús con el fin de alimentarnos de Su Palabra cada día, somos suministrados para vivir nuestra vida cristiana y crecer en Su vida divina.


3. Nuestra relación con Cristo depende de ello

Tener una relación significativa con una persona requiere dedicarle tiempo. Enviar correos electrónicos y mensajes de texto son dos buenas maneras de mantenerse en contacto, pero no son lo mismo que hablar directamente en persona con alguien. Al pasar tiempo cara a cara con otras personas, las llegamos a conocer en un nivel más profundo.

En nuestra relación con el Señor Jesús, pasar tiempo con Él de esta manera es aún más crucial. Jesucristo es una persona maravillosa que vive en nosotros y que quiere que le conozcamos. Pero a fin de ir más allá de tener un conocimiento objetivo o superficial de Él, tenemos que darle prioridad a nuestro tiempo con Él más que a otras cosas. Así podremos llegar a conocerlo de una manera más profunda al abrir nuestros corazones a Él, hablándole en oración y permitiéndole que nos hable en Su Palabra. De esta manera desarrollamos una relación profunda y personal con Él.


El mejor momento del día para pasar tiempo con Jesús

El Señor Jesús quiere tener una relación íntima y personal con nosotros, no una relación formal o predecible. Nosotros podemos, y debemos, contactarlo en cualquier momento y en cualquier lugar. Él está viviendo en nuestro espíritu, y podemos invocarle durante el día o la noche.

Sin embargo, el mejor momento del día para pasar tiempo con el Señor Jesús es por la mañana. Así lo confirman la experiencia de los creyentes a lo largo de la historia y los testimonios del pueblo de Dios en la Biblia.


Un cuadro en el Antiguo Testamento

Éxodo 16 nos dice cómo Dios alimentó a Su pueblo mientras ellos viajaban por el desierto, haciendo llover el maná del cielo cada mañana con el rocío. Si el pueblo de Israel no se levantaba lo suficientemente temprano para recoger el maná, perdían la porción de ese día, ya que se derretía bajo el sol abrasador.

Este relato es un buen cuadro para nosotros. Hoy en día, Dios desea nutrirnos con “maná” espiritual en Su Palabra todas las mañanas. Cuando dedicamos tiempo para encontrarnos con Cristo en Su Palabra, somos refrescados y equipados para enfrentar el “calor” y las pruebas que se nos presenten.

Cuando no pasamos tiempo con el Señor en la mañana, nos quedaremos fácilmente atrapados en todo tipo de cosas una vez que el día comienza. A menudo nos quedamos sin tiempo para estar a solas con Él. Sin darnos cuenta, el día se acaba y estamos agotados. Puede ser que oremos un poco mientras nos estamos quedando dormidos pero perdimos el suministro especial de Cristo que estaba disponible para nosotros por la mañana.

Es mejor comenzar nuestro día con el Señor, antes de que nuestros planes, preocupaciones y situaciones nos roben el tiempo. Pasar esos primeros minutos del día a solas con nuestro amoroso Señor es particularmente dulce. Mientras todo está tranquilo, podemos abrir fácilmente nuestros corazones y nuestros espíritus al Señor para ser llenos de Él por medio de la oración y para ser avivados al leer Su Palabra (puede pedir un Nuevo Testamento de estudio gratuito aquí). Su Palabra llegará a ser la alegría y el gozo de nuestros corazones a medida que pasamos tiempo en Su presencia.
 
 


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